El nombre de Gianluca Prestianni pasó en cuestión de horas del análisis futbolístico a la agenda disciplinaria del fútbol europeo. El delantero argentino, nacido en Ciudadela y actual jugador del Benfica, fue señalado por Vinicius Junior durante el partido de Champions League ante el Real Madrid en el estadio Da Luz. El brasileño denunció ante el árbitro François Letexier haber recibido un insulto racista tras convertir un gol, activando el protocolo correspondiente.
“Mono, me ha dicho mono”, le manifestó Vinicius al juez del encuentro, según trascendió en la transmisión oficial. Las cámaras captaron a Prestianni tapándose la boca con la camiseta mientras intercambiaba palabras con el atacante del Real Madrid. El caso quedó en manos de la UEFA, que abrió una investigación para determinar responsabilidades. De comprobarse el hecho, el reglamento contempla sanciones severas que pueden incluir varias fechas de suspensión.
Más allá del episodio, la trayectoria de Prestianni explica por qué su nombre ya tenía proyección internacional antes de este cruce. En 2022, con apenas 16 años y 22 días, se convirtió en el futbolista más joven en debutar oficialmente con la camiseta de Vélez Sarsfield. Aquella aparición temprana lo instaló como una de las grandes promesas del fútbol argentino y despertó el interés de clubes europeos, entre ellos el Real Madrid, que lo siguió de cerca como apuesta a futuro.
Su crecimiento deportivo convivió con un contexto institucional complejo en el club de Liniers. El 31 de julio de 2023, tras una derrota ante Huracán en la pelea por evitar el descenso, la barra brava interceptó a futbolistas en la Villa Olímpica. Al día siguiente, el propio Prestianni relató lo ocurrido. “Nos cruzaron los autos y nos golpearon. Estaban sacados. Me agarraron dos veces del cuello y me pegaron”, contó en declaraciones televisivas. También describió el clima interno que se vivía en el plantel. “Algunos compañeros no querían volver a casa por si iban para allá. Estamos todos asustados”, expresó.
Días después, según denunció la familia, su padre recibió amenazas. El jugador pidió respeto mediante una publicación acompañada por una fotografía de su infancia con la camiseta de Vélez. “Quiero pedirles que tengan un poco de respeto y entiendan la situación que estamos pasando con mi familia. La verdad no es nada bueno, estamos realmente muy tristes y asustados”, escribió entonces.
En ese escenario apareció el Benfica. El club portugués siguió su situación y avanzó por su contratación. La transferencia se concretó en enero de 2024, cuando la institución lisboeta abonó alrededor de ocho millones de euros por su ficha. Ya en Portugal, compartió plantel con referentes argentinos como Nicolás Otamendi y Ángel Di María. La relación con ambos trascendió lo futbolístico: en un gesto que se viralizó en redes, los campeones del mundo le realizaron tatuajes, uno con una caricatura y otro con un corazón y el número once.
Su adaptación no fue inmediata. En los primeros meses alternó entre el plantel principal y el equipo filial para sumar minutos. El 17 de mayo de 2024 debutó oficialmente en la primera del Benfica y desde entonces comenzó a consolidarse como alternativa ofensiva. Su perfil de extremo, con capacidad para el desequilibrio individual y la conducción en espacios reducidos, lo mantuvo en el radar de otros clubes europeos.
En paralelo, continuó su recorrido en las selecciones juveniles argentinas. Integró planteles Sub 17 y Sub 20 y disputó un Mundial juvenil en el que Argentina alcanzó la final. Sin embargo, su paso por esos torneos también dejó episodios discutidos.
Durante el Mundial Sub 20 que disputó con la Selección Argentina, Prestianni quedó en el centro de las críticas tras el triunfo ante México. Luego del partido, tomó un altavoz y realizó gestos que fueron interpretados como una burla hacia los futbolistas mexicanos, en una celebración que rápidamente se viralizó en redes sociales y generó cuestionamientos sobre su conducta.
Otro antecedente controvertido se produjo en un cruce frente a Brasil en categorías formativas. En ese encuentro, el delantero mantuvo un intercambio verbal con un rival, tapándose la boca con la camiseta al hablar, que derivó en empujones y golpes entre varios jugadores sobre el final del partido. La situación obligó a la intervención de cuerpos técnicos y árbitros, y volvió a instalar interrogantes en torno a su temperamento dentro de la cancha.
El delantero argentino atraviesa el momento de mayor exposición de su trayectoria. De promesa precoz en Vélez a fichaje millonario en Europa, de víctima de amenazas en su país a protagonista de un expediente disciplinario en la Champions League, su recorrido combina talento, conflictividad, polémicas y una proyección todavía abierta.